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Ensayos, Sociedad

Las ideologías en el contexto de las nuevas formas de comunicación

Por Patricia Escalona Cáceres.

Resumen

Ideología, comunicación y poder son conceptos que en el acontecer social han marchado unidos, pero que hoy, en la gestión del conocimiento, se replantean, a partir de los significativos cambios que han experimentan las formas de interconexión humana, particularmente por el desarrollo de nuevas tecnologías.

Ideología es un concepto que ha sufrido múltiples evoluciones, desde que, según Lavquen (2010), el pensador francés Destutt de Tracy, en 1796, usara el término por primera vez para referirse al estudio de las ideas.

Según Larraín (2010), para Marx una teoría es ideología cuando oculta contradicciones sociales, beneficiando los intereses de las clases dominantes y constituyéndola así en pensamiento distorsionado, al enmascarar problemas sociales.

Es así como el término ideología se fue relacionando con el de poder, que Castells (2009), observa como un proceso fundamental de la sociedad, el que se define siempre en torno a instituciones y valores, atribuyendo a las relaciones de poder aquello que la sociedad valoriza y, por lo tanto, institucionaliza.

¿Cómo valoriza el ser humano?

 El primer estadio es la percepción, que la psicología también observa como proceso. Gibson (1980) y Flavell (1982),  señalan que las personas perciben una situación, elemento o hecho, como real, sólo cuando se combinan, principalmente, la información medioambiental, el sistema cognitivo y el lenguaje. Este último es el que posibilita la representación simbólica del mundo que percibe.

Al contexto, sistema cognitivo y sistema lingüístico, podemos agregar los valores, las creencias, experiencias, conocimiento, entre otros elementos, que igualmente se conjugan en una dinámica de acciones, procesos y productos que van estructurando en cada persona una forma de ver el mundo y sus particularidades y una forma de representarlo a través del lenguaje.

“La percepción esla realidad. Todolo demás es una ilusión”, enfatizan Ries y Trout (2001), afirmación que permite deducir que los límites del pensamiento son los límites del lenguaje.

La percepción juega un rol clave en la adopción de decisiones y ello lo ha entendido y aprovechado acertadamente la comunicación de marketing, en sus múltiples expresiones, incluido el marketing político.

Mirada teórico-conceptual.

Analizar el rol de la comunicación en la conformación ideológica de las sociedades, implica adentrarse en los procesos mentales del ser humano, en la forma en que éste codifica y decodifica sus mensajes, conforma sus percepciones, conceptualiza su entorno, enfrenta sus necesidades y genera sus expectativas.

Nietzsche (2009) en su obra “Sobre Verdad y Mentira en Sentido Extramoral”, sostiene que la fuente original del lenguaje y del conocimiento no está en la lógica, sino en la imaginación, como capacidad radical e innovadora que tiene la mente humana de crear metáforas, enigmas y modelos. “Las metáforas organizan las percepciones de sus usuarios y, cuando se actúa según ellas, pueden crear las realidades experimentadas” (Krippendorff, 1997)

En Lasswell (1927), encontramos la génesis dela “Communication Research”: Saber para preveer, preveer para poder.  Sostiene que “los medios de difusión han aparecido como instrumentos indispensables para la gestión gubernamental de las opiniones”, destacando, entre otros factores de  omnipotencia, su rol en la vigilancia y control del entorno, la transmisión de valores de identidad, cultura y cohesión social. Actúan según el modelo de la “aguja hipodérmica”, concepto forjado por este teórico para explicar el impacto directo e indiferenciado sobre los individuos atomizados.

Ortega y Gasset (1937), definió a la “masa”, como todo lo que no se valora a sí mismo, pero que se siente “como todo el mundo”, y sin embargo, no se angustia, es más, se siente bien al reconocerse idéntico a los demás.

Lo relacional en función del conocimiento, su incremento e intercambio, antes mayormente concentrado en el quehacer académico, hacen hoy de la gestión del conocimiento el elemento cardinal de lo social y de la producción de valor, que convierten a la comunicación en el principal factor estratégico de las instituciones, como administradoras de poder, sea éste económico, social, político, o todos los anteriores.

El hogar, la escuela, el barrio, el trabajo, la universidad, el club, el partido político son los distintos escenarios de relacionamiento tradicional, en los que se van conformando redes sociales, según afinidades emocionales, de género, edad, intereses, ideología o circunstancias comunes, etc.

Mediante una organización sintetizada de los elementos comunes, contenidos en varias definiciones, se puede acceder a un concepto básico de red social, en sus orígenes desde la antropología, cuando ésta se abocó a la tarea de evolucionar algunos análisis estructurales obsoletos.

De manera abstracta, el estudio original toma un punto de partida y va estableciendo las distintas relaciones entre las personas. Cada red tiene un nodo y sus respectivos enlaces de salida y/o de entrada y salida. Por cada punto de partida se van creando distintas redes y sus consecuentes modelos de relación. De este modo, se van estructurando múltiples redes, pudiendo redefinirse y redimensionarse, incluso en una misma dimensión espacio- temporal. Es ésta una forma abstracta de conceptualizar una serie de sistemas complejos.

Las redes sociales son de tal dinamismo que, tras las definiciones de la antropología, que alcanza mayor permanencia, al lograr de una u otra manera, inyectar una mirada genérica a sus conformaciones, en opinión de la autora, resultan insuficientemente fundadas las opiniones descalificadoras sobre la vigencia de cualquier visión sobre sus atributos, alcances, causas y efectos de sus continuas evoluciones.

Timasheff (1961), en su análisis sobre las teorías sociológicas y, tal vez, sin sospechar aún las nuevas carreteras tecnológicas de la comunicación de redes sociales, nos guiaba por los “grados” de los factores de evolución de conformaciones más amplias, como la sociedad:

La desorganización no es, de ningún modo, un fenómeno excepcional; está presente en cierto grado en todas las sociedades en todos los tiempos. Pero durante los períodos de estabilidad social la desorganización incipiente es neutralizada, en gran parte, por actividades del grupo que refuerzan el poder de las reglas vigentes. La estabilización de las instituciones del grupo es, pues, un equilibrio cambiante o dinámico de los procesos de desorganización y reorganización. Pero ese equilibrio puede ser perturbado de una manera tan fuerte, que los intentos por reforzar las reglas vigentes no pueden ya tener buen éxito.

A mediados de los 70s, Toffler (1976), advertía sobre la temporalidad de las redes sociales:

Donde había antaño unos pocos subcultos relativamente permanentes, con los que podía identificarse una persona, existen ahora millares de subcultos temporales, que chocan entre sí y se multiplican. Los fuertes eslabones que integran la sociedad industrial – leyes, valores comunes, educación y producción cultural centralizadas y unificadas – se están rompiendo.

Las aproximaciones taxonómicas se sustentan en criterios muy variados, que van desde las causales, hasta los efectos, según dimensiones espaciales y temporales, culturales, étnicas, políticas, etc., lo que supone una significativa dificultad para las investigaciones destinadas a planificar intervenciones ideológicas desde la comunicación.

Desde la biología, Maturana (1998), fue extrapolando sus teorizaciones hacia la sociedad, en las que el ser vivo, en este caso, el ser humano y sus comportamientos, son vistos como el centro de las configuraciones: “La dinámica por la cual se realiza un partido de fútbol es una isófora de la dinámica por la cual se actualiza un sistema social: es un caso de la misma especie.

Por eso, lo que sucedió en el origen del rugby nos enseña:

a) Cada sistema social particular es definido como tal por una configuración particular de acciones coordinadas entre los sistemas vivos que lo componen y constituyen su organización;

b) La clase de identidad de un sistema social cambia cuando un cambio en el comportamiento individual de los sistemas vivos que lo componen transforma la configuración de acciones coordinadas que lo define, y

c) Un sistema social no puede cambiar a menos que sea por el cambio individual de los sistemas vivos que lo componen.

McLuhan (1962, 1964), en sus teorías de la comunicación, hace transitar por las eras de la humanidad según su relación con los medios: Preliteraria,  de Gutenberg y Electrónica, según su visión determinista de la tecnología.

Después de tres mil años de explosión por medio de técnicas fragmentarias y mecánicas, el mundo de Occidente entra en implosión. Durante las eras mecánicas prolongamos nuestros cuerpos en el espacio. Hoy en día, después de más de un siglo de técnica eléctrica, hemos prolongado nuestro propio sistema nervioso central en un alcance total, aboliendo tanto el espacio como el tiempo, en cuanto se refiere a nuestro planeta. Estamos acercándonos rápidamente a la fase final de las prolongaciones del hombre, o sea la simulación técnica de la conciencia, cuando el desarrollo creador del conocimiento se extienda colectiva y conjuntamente al total de la sociedad humana, del mismo modo en que ya hemos ampliado y prolongado nuestros sentidos y nuestros nervios valiéndonos de los distintos medios (McLuhan, 1977).

Más categóricamente, Wolf (2004), advierte a la comunicación como un facilitador de códigos lingüísticos, sin los cuales no existiría la comunicación y, sin la comunicación, no existirían las ideas, ni mucho menos las ideologías.

60s: la transformación global.

A fines de los 60s, el mundo de las comunicaciones inicia una de sus transformaciones tecnológicas más potentes, con las primeras conexiones entre computadores.

El nacimiento de Internet, como conjunto descentralizado de redes comunicacionales interconectadas, alcanza con “www” su mayor masificación. Es la red global de amplitud mundial, que comienza a hacer trascender el concepto de globalización desde los mercados hacia múltiples dimensiones de relacionamiento internacional.

Los sistemas de documentos de hipertextos – como conductores hacia otros documentos – y la interoperabilidad, para el trabajo conjunto con información compartida entre diferentes sistemas computacionales y operativos, redes y aplicaciones,  conducen a la relectura de McLuhan (1964), sobre los efectos de la tecnología, que “no se producen al nivel de las opiniones o de los conceptos, sino que modifican los índices sensoriales, o pautas de percepción, regularmente y sin encontrar resistencia”.

La irrompible cadena entre causa y consecuencia, a la que el determinismo atribuyó la evolución de los sistemas sociales según sus estructuras, se replantea día a día. El libre albedrío humano ha encontrado en Internet la supercarretera en nuevos trayectos horizontales, verticales, transversales.

Una de las expresiones actuales que refleja con mayor claridad el determinismo tecnológico, es la llamada Sociedadde la Información(SI). Asumida por una gran cantidad de actores sociales, y en especial, por aquellos que trazan muchas de las políticas públicas; se trata de una visión, que como ya se ha mencionado, asume que la tecnología es el motor del progreso, dentro de una concepción absolutamente lineal (Santos y Díaz, 2003).

Por su parte, Lomnitz (2002), establece una categorización clásica de las redes sociales: “En sociedades complejas, el individuo debe manejar los tres tipos de intercambio (reciprocidad, redistribución y mercado); ello implica que participa simultáneamente de los tres tipos de relaciones sociales: una relación de confianza, una de jerarquía y otra de clase” (Lomnitz, 1975, 1987, 1988 y 1991). Así, lo económico, lo político y lo sociocultural son tres dominios que se van enhebrando en la vida del individuo y su trama va conformando la realidad macrosocial. Cada tipo de intercambio tiene sus reglas que el individuo aprende a manejar y – cuando son contradictorias – a conciliar entre sí para cada situación determinada. Ese proceso es rico en lenguaje simbólico, por lo tanto, la habilidad para manejar símbolos constituye un recurso.

Desde una visión personal, son múltiples las experiencias que  llevan a afirmar que las redes sociales virtuales están cuestionando de manera creciente la identidad social y, por qué no, la organizacional, la cultural y la ideológica.

La comunicación ideológica ha debido adaptar sus procesos a la nueva realidad que proveen las tecnologías de información y comunicación, TICs, de acuerdo a velocidades, confidencialidad, prioridades de contenidos, consistencia, volúmenes de información, almacenamiento, para no saturar sus canales, generar confusiones o “malas interpretaciones.

A nivel de redes sociales, en los últimos cuatro años, se han desarrollado múltiples estudios en cuanto a cantidad de usuarios y velocidades de conexión, pero también en relación al perfil de éstos, intentando relacionar, de manera permanente, algunos usuarios con cada red en cuestión. Los resultados no han mantenido su vigencia durante, por lo menos, el tiempo mínimo necesario para alcanzar a planificar alguna estrategia comunicacional desde las organizaciones, con el fin de seleccionar las más adecuadas para acceder a sus “audiencias-objetivo”.

Blogs y redes verticales u horizontales, entre otras, como el servicio Twitter de microblogging – cuyo creador Jack Dorsey insiste en que no es una red social –, o Facebook, permiten a los usuarios crear contenidos, compartirlos, valorarlos, clasificarlos y mezclarlos, en combinaciones múltiples, que van siendo una y otra vez valoradas, clasificadas, mezcladas y compartidas, convirtiéndolos en nuevos contenidos que conectan a jefes de estado con otros jefes de estado, pero también entre éstos y un ejecutivo bancario, un estudiante y un empresario, entre éstos entre sí, entre una madre y su hijo cursando estudios en el extranjero.

Y, mientras ello ocurre, se enlazan ex compañeros de escuela que no se han visto en 25 o 30 años, un animador de televisión con sus públicos, fanáticos con sus ídolos, una secretaria con su ex jefe, una empresa con sus targets y con tantos otros que tal vez no son parte de sus públicos-objetivo, un candidato con sus electores y detractores, una bailarina con un filósofo, un diputado con su contador…

“La existencia es constitutivamente dependiente del observador, y que hay tantos dominios de verdades como dominios de existencia que quien observa puede producir en sus distinciones”. (Maturana, 1996).

La llamada “ecología de los medios”, que constituye una visión incorporada por McLuhan, a través de sus teorías, implica una concepción mucho más amplia que su influencia en la biósfera. Resulta necesario profundizar las observaciones sobre los efectos al “interior” de las personas, en relación a su conducta y naturaleza, como igualmente en torno a cuestiones de macro-economía y desarrollo desde un enfoque humano, desde enfoques ideológicos que permitan a los gobiernos profundizar el concepto de democracia, resolviendo progresivamente los agujeros en las oportunidades de acceso a las nuevas tecnologías, a fin de no introducir nuevas variables de inequidad social, cultural y económica y consecuentes nuevos factores de subdesarrollo.

Alfons Martinell Sempere, en su prólogo al libro la “Comunicaciónsostenible y desarrollo humano en la sociedad de la información”,  (M. de B. 2007), invita a no olvidar, “que gran parte de la singularidad del mundo actual tiene que ver con la existencia  de espacios virtuales de comunicación como el mundo de las redes: son los nuevos espacios de inclusión o integración; los nuevos territorios en los que el concepto geopolítica queda obsoleto ante los nuevos procesos que podríamos denominar geoculturales. Es en estos nuevos espacios donde la disyuntiva entre lo global y lo local tiene lugar con consecuencias hasta el momento impredecibles. Lo que parecía iba a configurar una identidad global está exacerbando los localismos identitarios, ya sean estos territoriales, religiosos o étnicos”.

Con Internet se configuran dos mundos, con dos velocidades diferentes. Uno, global, formado por los países desarrollados, con predominio anglosajón, y otro, constituido por los países en vías de desarrollo, con una limitada producción y un más difícil acceso. Incluso dentro del primer mundo, no todos van a la misma y  exacta velocidad  (M. de B., 2007).

No son pocos los países y agrupaciones de naciones, comola ComunidadEconómicaEuropea, que actualmente están estudiando eventuales regulaciones a los blogs de libre opinión y foros, sean éstos particulares, corporativos o implementados por los medios periodísticos. Su aporte a la dinamización de la retroalimentación y al ejercicio de la libertad de expresión nadie discute. No obstante, en las iniciativas que se han debatido sobre el particular, se destaca que la reserva de los nombres de quienes opinan en estos espacios, está permitiendo la proliferación creciente de expresiones injuriosas y agresivas, principalmente, hacia personas y entidades públicas, existiendo también el riesgo de uso por parte de grupos de presión.

De acuerdo con McLuhan (1996), cualquier invento o tecnología es una extensión del cuerpo físico, y, como tal extensión, requiere además nuevas relaciones o equilibrios entre los demás órganos y extensiones del cuerpo.

Las TICs tienen tal grado de evolución que su obsolescencia parcial es casi inmediata a su lanzamiento, por lo que hoy la ingeniería informática y la comunicación multimedia han ido acuñando el concepto de “resiliencia tecnológica”, para referirse a la capacidad de las redes para sostener las intereacciones ante pérdidas de nodos o cambios de estructura, a modo de redefinición de identidad virtual.

La vertiginosidad del desarrollo tecnológico de las comunicaciones puede ser clarificada de mejor modo, si comparamos la captura de usuarios entre la telefonía e Internet. La primera tardó casi 75 años en tener 50 millones de abonados, meta que Internet alcanzó en sólo cinco años. A mayor número de usuarios, se complejiza el soporte tecnológico para aumentar su resistencia y sus atractivos multimediales.

A modo de precedente, citaremos lo anunciado el año pasado:

Las comunidades virtuales móviles triplicarán el número de sus usuarios en 2011, y es que las redes sociales se están convirtiendo en redes móviles que aumentarán de manera espectacular en los próximos cinco años, triplicando la cifra actual: de 50 millones pasarán a 174 millones de usuarios en 2011 (ABI Research).

Desde las agencias de publicidad, hasta agrupaciones sociales, comerciales, profesionales, políticas, etc., coinciden en relacionar los niveles de éxito, con la presencia en Internet y redes sociales virtuales. Tener un sitio web es para una empresa, lo que en el pasado significaba la obtención de permisos estatales. Es más, son múltiples las empresas pequeñas e incluso medianas, que actualmente tienen como domicilio, exclusivamente: “www”.

La familia, el territorio, la escuela, el trabajo, la universidad, los gobiernos, los partidos políticos, los movimientos sociales, siguiendo con la prensa escrita, la radio, la televisión, son ambientes de convivencia, convencimiento, negociación, y transacción (según corresponda a sus capacidades e intereses de interacción), que están aprendiendo – en velocidades variables – a coexistir con los escenarios virtuales, fundamentalmente a través dela paralelización. Estaridealmente en todos ellos al mismo tiempo, se advierte hoy como una optimización de los procesos comunicacionales, en que la identidad virtual es un valor agregado a lo que hacemos y, tal vez, a lo que somos.

…si queremos vivir socialmente otro mundo, nuestro comportamiento como sistemas vivos individuales, componentes de un sistema social, cambia de tal manera que la configuración de acciones coordinadas con los otros componentes cambia también, entonces todo el sistema se transforma y pasa a ser un sistema social de un tipo diferente (Maturana, 1998).

El nombre propio convive con el “nickname” (apodo). Claves variadas de acceso a redes electrónicas, como las bancarias, sociales, laborales, deben hoy memorizarse como los números de los registros de identidad y de salud.

Las redes están incrementando en sobre 500 mil el número de sus usuarios diariamente. No obstante la acelerada masificación de esta inmersión en las comunicaciones globalizadas, son muy pocos quienes se atreven a señalar, por lo menos públicamente, que estos espacios virtuales lograrán sustituir a la interacción física entre las personas, a la que atribuyen virtudes incomparables.

Desde el “modelo aristotélico” al “modelo Obama”.

De una u otra manera, las concepciones analizadas nos hablan de la ideología como sistemas cognitivos, en los que la comprensión del discurso asume un rol central, lo que permite advertir a la comunicación como el pivote de su conformación, expansión y profundización.

“Uno de los medios para analizar las ideologías de una cultura es analizar sus discursos. Esto es, asumimos que los textos expresan las ideologías de sus hablantes/redactores”, nos dice Van Dijk (1980. p. 44).

Orador, Discurso, Público: el modelo aristotélico de comunicación, que fue instalando a la retórica como el arte del convencimiento social, pero, por sobre todo, como la herramienta política de mayor poder persuasivo, está hoy en discusión profunda, particularmente a partir de estudios desarrollados en relación a la función de los sentidos en los procesos de aprendizaje.

Según UNESCO (2008), a través del oído el ser humano percibe 20% de comunicaciones y a través de la vista 30%. Cuando se da la combinación de ambos sentidos el porcentaje de eficacia en el aprender se eleva en 50%. Y ello, lógicamente, explica el éxito de los medios audiovisuales en las últimas décadas, en los que con una imagen se sustituye a decenas de palabras, logrando instalar una idea en las audiencias, que para este caso se pueden considerar seguidores, o militantes de una eventual ideología política, religiosa o de otra estirpe.

Es el paradójico tránsito circular desde el ideograma hacia la palabra y desde la palabra, retornando al ideograma.

Se transforman y generan cada día más y más nuevos códigos. Ya no es frecuente escuchar encendidos discursos políticos en plazas y otros lugares de concentración ciudadana. El hablar es más pausado, los políticos prefieren las entrevistas y las “notas” breves a los medios periodísticos, idealmente de manera muy frecuente. Por sobre las concentraciones, las campañas electorales privilegian los “spot” televisivos, con mucha imagen, gráficas y animaciones.

Son los nuevos lenguajes, que en la mirada de Wolf (2008), son un elemento de doble cara; por un lado unen  a quienes cumplimentan los  mismos requisitos – que comparten el mismo código – mientras que por el otro distinguen, separan y discriminan a aquellos que se ven privados del acceso a él.

Ivoskus (2010), nos habla de la “Democracia 2.0”, al analizar la incorporación de Facebook y Twitter en la comunicación ideológica, y el desafío de convencer con una idea expresada apenas en 140 caracteres y ello puede ocurrir dado que estamos en presencia de medios horizontales, bidireccionales e interactivos, lo que a su juicio reinventa la democracia.

Fue la campaña de  Barack Obama en 2008, por el gobierno de los Estados Unidos, la que abrió un análisis más masificado y sistematizado sobre el uso de las tecnologías interactivas, o Web 2.0 de Internet. Ella llevó a varios analistas y cientistas políticos a generar expectativas favorables acerca de que las sociedades – a nivel global – podrían moverse hacia la consolidación de una “democracia continua”, comola denomina Marroquin(2001), contrapuesta a la democracia representativa, del tipo liberal, hoy universalmente cuestionada, al atribuírsele una conducción a cargo de élites políticas, con ideologías más economicistas que sociales, las que, precisamente, habrían provocado la sucesión de crisis económico-financieras, que impacta fuertemente la calidad de vida de la clase media, en primer lugar ,y de las poblaciones más vulnerables, en segundo lugar.

Desde allí emergen y se fortalecen distintos movimientos sociales, en varios puntos del orbe, cuya intención, a diferencia de sus vapuleadas “elites políticas” a las que atribuyen intereses meramente electoralistas por un afán de poder, es la instalación de debates y cambios en lo social, lo cultural y lo ambiental. Es lo que Martínez (2006), denomina “Repertorio de Acción Colectiva”, cargado de ideologías extra institucionales, cuyo único común denominador, hasta ahora observado, es la lucha por lo que se estima “justo”, en función de atribuir lo “injusto” a los constructos de las elites políticas históricas, acuñadas en partidos políticos.

De esta nueva realidad está tratando de hacerse cargo el marco cognitivo, también conocido como “frame análisis”, en su calidad de sistema teórico que analiza los símbolos, discursos y significados que estos movimientos están desplegando, intentando, en primer lugar, establecer lo que dicen, a partir de la revisión de sus creencias, las que estarían dando sentido a la existencia y legitimación de las acciones de estos movimientos sociales.

El “frame análisis”, al decir de Ibarra (2000, p.11), considera que los movimientos definen estratégica y conscientemente una situación a través de procesos enmarcadores, con miras a facilitar la acción colectiva, existiendo en ellos tres rasgos de carácter emocional, potencialmente impulsores de una decisión de movilización:

  1. Sentimiento sobre algo injusto que está ocurriendo y que en ello hay un culpable.
  2. Sentimiento que esa injusticia afecta a una comunidad de la que se es parte.
  3. Sentimiento sobre la validez y factibilidad de la movilización para vencer.

El principal recurso comunicacional de estos movimientos es Internet y sus redes, a través de las cuales, incluso, son capaces de transmitir en directo algunas de sus actividades, como efecto propagandístico, que trasciende las fronteras nacionales, extendiendo así dinámicas y prácticas a nivel internacional y encontrando ecos que se multiplican día a día, situación de la que dan cuenta los medios tradicionales de comunicación, como por ejemplo:

Al frente de millones de espectadores, el grupo Calle 13 recibió su Grammy con un mensaje de apoyo a los estudiantes de Colombia, Chile, República Dominicana y Puerto Rico, países en los que estos últimos meses han surgido movilizaciones estudiantiles cuyas demandas apunta a lo mismo: Educación gratuita y de calidad. (radio.uchile.cl, 2011)

Los estallidos sociales y políticos de España y de Londres y otras ciudades inglesas tienen algo que ver con la primavera árabe, en la medida en que todos encierran un componente económico importante, aunque no fuera decisivo. El hastío con un sistema político partitocrático en España, la inminencia de sucesiones dinásticas o la perpetuación de las mismas bajo regímenes dictatoriales, se combinó con recortes presupuestarios y un sentimiento de exclusión que no encontraba cauces institucionales. (elpais.com, 2011)

También hay reflexiones más allá de los medios tradicionales:

David D. Kirkpatrick, en The New York Times, relata cómo es la nueva generación de activistas egipcios denominada “generación Facebook”, cuyo exponente más visible quizás haya sido el ejecutivo de Google, Wael Ghonim. Si bien puede llegar a decirse que hasta fue fundamental el uso que hicieron de las herramientas informáticas, la organización y el conocimiento entre ellos fue previo, en las universidades, en los puestos de trabajo, en el territorio. Muchos ya estaban organizados en grupos pequeños o no tanto, como la Hermandad Musulmana.    (perspectivaciudadana.com, 2011)

 Podrían considerarse conclusiones

Los análisis respecto de los fundamentos ideológicos de los actuales y futuros movimientos sociales y la incidencia en éstos de las nuevas tecnologías de comunicación, se suceden con una vertiginosidad tan significativa como su objeto de estudio.

En este contexto, quienes abogan por una democracia más participativa, tratan de liberarse de las clases dominantes, pero, según Martínez (2006), no desde el cambio social y la liberación económica y material, como decía el marxismo clásico, sino desde el nivel cultural:

La fuerza de los movimientos está en su poder cultural (evidente desde los 1960). Ella representa el poder de soberanía de la audiencia de no aceptar pasivamente la lectura dominante, sino de tener el poder de construir libremente su significado de acuerdo a su identidad y contexto social. El público crea la cultura, al hacerse activo.

Vistas las circunstancias en que hoy los seres humanos están haciendo  saber sus posiciones políticas, culturales,  religiosas,  pero esencialmente sociales y económicas, se puede decir que el mundo está en un punto de inflexión respecto de cómo transitará en el futuro, pues localidad y globalidad ya no están separadas, sino la glocalidad es la que comienza a mandar y ella, sin duda alguna, ya se manifiesta en lo que podríamos llamar las nuevas manifestaciones ideológicas.

En este trabajo hemos citado lo que podríamos llamar los signos de los nuevos tiempos, instalados en las páginas que podemos abrir en los computadores, fijos o portátiles; teléfonos celulares u otras herramientas tecnológicas que, sin duda, aparecerán en el horizonte digital. Los ciudadanos son los protagonistas de un proceso que, por ahora, se ve sin fin y que está destinado a conformar las nuevas instancias ideológicas en que ellos se expresarán.

Las expresiones ideológicas hoy son más personales, que hace un  par de años, como consecuencia de blogs, Twitter o Facebook; los dogmas de los partidos políticos, por lo mismo, están bombardeados por estas nuevas ideas, que corren por el mundo virtual a una velocidad inédita, usando un lenguaje que arremete con nuevos vocablos. Por eso, quizás, hasta el concepto ideología está en medio de un enjuiciamiento global, cuyo veredicto ni siquiera se puede atisbar.

 

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