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Ensayos, Sociedad, Tecnología

El posmodernismo o la pasión de pensar

Por: Reinhard Friedmann

Experimentum mundi. Buscar nuevas bifurcaciones

 No somos vuestros enemigos.

Queremos daros vastos y extraños mundos.

Donde el misterio de la flor se ofrece a quien quiere cogerlo.

Guillaume Apollinaire

¿En qué sociedad vivimos?, plantea Uwe Heuser al inicio de su libro Mil Mundos. La disolución de la sociedad en la era digital[2]. Presenciamos la emergencia de una sociedad multiopcional, multicultural y policéntrica en que tienen un lugar preponderante fenómenos tales como la pluralidad de estilos de vida, la paradoja, la lógica multivalente y la rehabilitación de la estética e imaginación como valores emergentes[3].

 

Vivir la diversidad. Pluralidad de mundos-de-vida[4].

En este ensayo se explora una mentalidad que está empezando a imponerse y que podría calificarse como conciencia posmoderna[5]. Concebimos el posmodernismo como la puerta de acceso a un nuevo e importante planteamiento de las prácticas sociales y culturales[6]. Sus manifestaciones pueden apreciarse en la vida cotidiana, en la cultura, en la política e incluso en la ciencia[7].

Nuestra incursión en el territorio del “pensar” tiene por protagonistas a los myth busters posmodernos, tales como Jean-Francois Lyotard (fin de metarrelatos), Donna Haraway (hombre cyborg) y Rosi Braidotti (sujeto nómade). Si a esta mezcla la añadimos las obras de Gilles Deleuze (rizoma y pliegue) y de Jorge Luis Borges (narrativa y ficción), obtendremos un brebaje muy excitante. Sus ideas nos permiten dejar los estrechos y estériles ejes ideológicos propios de la modernidad y nos obligan a pensar desde nuevos paradigmas. Su pensamiento es sobre todo un “seismógrafo para innovaciones teóricas”[8]. Se trata del topoi de la vida buena, pero pensado en plural. Quizás lo que aparece al fondo de esta magna tarea es la sensación de que a finales del siglo XX, se ha abierto una profunda falla geológica en todo nuestro sistema de conocimiento y en la realidad misma. El pensamiento posmoderno se atreve a desarrollar nuevos encuentros y nuevos espacios. Nuestro esfuerzo intelectual apunta a abrir “espacios de posibilidad”. No se pretende reproducir los mismos esquemas de siempre. La intención es dibujar nuevas rutas, generar múltiples bifurcaciones. Transitar hacia “otro presente ausente, aunque quizás posible”[9]. El desafío consiste en “to keep open the otherness of forms, the disparity between terms”; es decir, “we must keep alive the forms of the irreducible: where there are no options for incorporation or supresión[10]. Con Deleuze defendemos la necesidad de nuevos modos de existencia, de experimentación de la vida. Un devenir que construimos sobre una multiplicidad abierta. Spatium intenso[11].

El ensayo es en sí mismo un rizoma o un hipertexto, que pone juntos diversos elementos, sin un plan preestablecido, y que se abrirá a horizontes pródigos en sorpresas. Es un movimiento transversal que inspira su construcción permanente.

DE LA UTOPÍA A LA HETEROTOPÍA O EL AMARGO DESPERTAR DEL SUEÑO ILUSTRADO[12]

El razonamiento moderno ya no sirve para encarar la comprensión de la sociedad del siglo XXI.

Resulta ser demasiado tosco y burdo para comprender la actual realidad ambigua y mutifacética.

Con la globalización y la revolución electrónica ha emergido un mundo interconectado y envolvente, ese que está demoliendo el régimen de tiempo y espacio, un mundo en el que todos podemos reunirnos en torno al mismo evento. La “aldea global” ha estallado en millones de actos de consumo individuales, en dispositivos diferentes y con contenidos diferentes. Un sinnúmero de acontecimientos que ocurren en algún lugar pueden ser vistos en otro, de manera simultánea. “We are in the epoch of simultaneity“, constata Michel Foucault[13]. Global Village.

La era posmoderna también es definida como “neobarroca”[14] porque hoy, tal como sucedió durante el siglo XVII, se derrumba la lógica moderna establecida y se apuesta a la pérdida de la sistematización ordenada, se apunta a la inestabilidad y lo ilimitado, la polidimensionalidad y la mutabilidad. El espíritu posmoderno se refiere a una postura general de “excitación” del orden de un sistema, de desestabilización, turbulencia y fluctuación que pone en suspenso valores asumidos. La inestabilidad, aceptada como valor cultural, deviene en una poética de metamorfosis, en “una visión positiva de la multiplicidad de diferentes juegos de lenguaje, formas de actuación, estilos de vida, conceptos del saber”[15].

A fines del siglo XX, se produjo el agotamiento del proyecto ilustrado de la modernidad, del “gran relato” de la razón científica al servicio de la humanidad, de un sujeto autónomo, activo y responsable y de la fe en el progreso (evolución orientada)[16]. La Modernidad defiende la idea del progreso como proceso lineal, irreversible y necesario[17]. La Ciencia se ha transformado en la autoritaria “fe del siglo XX” y asumido el carácter de dogma y determinaba lo que es verdadero. En las universidades, las verdaderas “catedrales del modernismo”, se practicaba la “creencia científica”; y el científico se ha convertido en una especie de “sacerdotes ordenados”. Los ayatollahs de las ciencias físicas y matemáticas emprendieron un verdadera jijad en contra del resto de las disciplinas[18].

Con la pérdida de la fe en los metarrelatos se han derrumbrado las ideologías universales: el proyecto ilustrado de emancipación universal (Marx), el proyecto idealista de la teleología del espíritu (Hegel) y el proyecto historicista de la hermenéutica del sentido (Habermas). Los grandes modelos de la modernidad se han resquebrajado bajo los límites impuestos por la misma realidad. Todos ellos han tenido una vocación excluyente en su traducción política y económica, y han marginado del protagonismo de la vida social el mundo vital[19].

Esta “visión mutilante y unidimensional” ha conducido a infinitas tragedias humanas[20]. “Ni los liberalismo económico o político ni los diversos marxismos salen incólumes de estos dos siglos sangrientos. Ninguno de ellos está libre de haber cometido crímenes de lesa humanidad”, señala J.-F. Lyotard[21]. En el mausoleo de las utopías, yacen los restos de los dos últimos grandes proyectos: los trozos del muro de Berlín  se entremezclan con las cenizas de los hornos crematorios de Auschwitz. “La ensoñación ilustrada y la utopía comunista  eran las hermanastras bellas, inteligentes y populares de la ciencia y el cálculo racional, quizá por ello sucumbieron bajo el impulso de estas últimas”, señala acertadamente Muriel[22].

Y en las ciencias, los descubrimientos “insólitos” de Erwin Schrödinger (principio de la indeterminación), de Kurt Gödel (teorema de la incompletud)[23] y de Jeffrey Chew (teoría de bootstrap)  han provocado un sismo grado 9. La ausencia de un fundamento firme es uno de los aspectos fundamentales de los nuevos paradigmas. No hay un orden preestablecido, precisamente porque nunca se puede encontrar un fundamento que permita decir: ¡Éste es el orden! La cosa es esencialmente una enorme abertura[24]. ¡No hay ningún fundamento, ninguna verdad última! construcción en abismo, mise en abyme http://recyclingtheweb.blogspot.com/2007/06/efecto-droste-mc-escher-el-arte-de-lo.html http://juegosdeingenio.org/archivo/718

El hombre sujeto a la condición posmoderna ha dejado de creer en los “grandes relatos”, aquellos que legitimaban la sociedad, presente o futura, y los saberes. El mundo ya no pivotea sobre verdad alguna: ni Dios, ni la razón humana, ni la razón científica, ni la economía política. La historia no dispone para nosotros ni la emancipación, ni la igualdad, ni la sabiduría. No hay una idea trascendente que guíe la historia. Ya no nos une la promesa de una mañana mejor[25].

Puede constatarse tres Achsenverlagerungen (“traslación de ejes”) en la sociedad de hoy[26]: a) de la optimización a la diferenciación (el sistema del diálogo se convierte en el medio de la nueva competencia, cultura de interacción, interfusión); b) de la dualidad a la multiplicidad; y c) de la realidad a la hiperrealidad. Y Gerken identifica cuatro “metatendencias” que hacen “bailar” el mundo[27]:

a)     Futurismo caótico. Se refiere a aquella dinámica que genera nuevos futuros mediante el caos. La “dinámica no lineal”, como “orden alternativo”, se convierte en el factor clave del comportamiento de las sociedades y su entorno.

b)     Leading Edge. La “cultura borde” fomenta la creación consciente de diferencias. Lo inestable como fuerza creadora. El individuo de futuro es “hijo del leading edge”: el “yo múltiple” representa el tipo de individuo que puede resistir a diferencias, paradojas y conflictos. Zenit-feeling. “Be more of you, but always be you![28].

c)     Multiplicidad. El mundo como “cristal infinito”. La nueva dinámica cultural es descrita como “simultaneidad de lo no simultáneo”. La multiplicidad se da en cuatro dimensiones[29]: la multiplicidad de la sociedad (fragmentación e individualización, cross culture, economía globalizada, desestructuración y desregulación); la multiplicidad de orientaciones (proliferación de paradigmas, revolución continua, opcionalismo: el crecimiento de las diferencias, el fin de los valores absolutos: frames y stories reemplazan las normas vinculantes); la multiplicidad de procesos (telemática: autorregulación, cinética: aceleración del tiempo, orden-caos: lo no lineal, la autopoiésis: auto creación de sistemas); y la multiplicidad de las identidades (nuevo narcisismo: nosotros-yo, multifrenía/multi-mind, identidad fluctuante: lifestyling, autocreación en vez de autorrealización).

d)     Multiplicidad del individuo. La multifrenía es “la liberación del hombre de su yo demasiado estrecho”[30]. La multifrenia designa la escisión del individuo en una multiplicidad de investiduras del yo. El individuo es concebido como “proceso permanente de autoorganización”, como un work en progress.

WAYS OF WORLDMAKING O LA PROLIFERACIÓN DE MUNDOS

La posmodernidad significa la despedida de los proyectos unitarios y totalizantes y la irrupción de la pluralidad de discursos, de racionalidades y de formas de vida[31]. La razón se dispersa en una infinidad de microrrelatos cuya única legitimación posible viene de la misma práctica (saber narrativo). Cada vez más convivimos con múltiples realidades, es decir, con múltiples sentidos. El telos posmoderno es la proliferación. Estamos transitando “desde la sola y la única verdad y un mundo ya preexistente hacia el proceso generativo de una multiplicidad de (…) mundos correctos e incluso contradictorios”[32].

El “giro posmoderno” trae como consecuencia la apertura a nuevas perspectivas y explicaciones de mundos posibles. La “proliferación de saberes” (Lyotard) provoca el despliegue rizomático de nuevos conceptos de concebir el mundo[33]:

Para Gilles Deleuze, el mundo está constituido por mesetas autónomas, comunicadas por “microfisuras”, una región continua de intensidades, que vibra sobre sí misma, y que se desarrolla evitando cualquier orientación hacia un punto culminante o hacia un fin exterior. La realidad de mil plateaus sobre las que la vida está conectada, a través de líneas de fuerza rizomáticas[34].

El posmodernismo “reconoce la pluralidad radical como constitución fundamental de las sociedades”[35]. En las sociedades de hoy se está imponiendo un politeísmo de valores, convivimos con diversas formas de vida, visiones del mundo y sistemas de valores, simultáneos y divergentes[36]. Lo posmoderno empieza “donde se acaba el todo”, donde se practica un pluralismo básico de lenguajes, modelos y procedimientos. El concepto de policontexturalidad  designa la “multicentricidad” – en lugar de un mundo único[37].

SOCIEDAD COLLAGE Y HOMO NARRANS. HACIA UNA IDENTIDAD MÚLTIPLE

La utopía desemboca en heterotopía[38], en la explosión de múltiples voces e interpretaciones del mundo. El mundo se dispersa en una infinidad de microrrelatos, “semiosis ilimitada” (Humberto Eco).

La Sociedad Pastiche es un collage que emerge del colapso de las narrativas modernas que son reemplazadas por múltiples narrativas. Los sujetos posmodernos son entidades constituidas lingüística y narrativamente. La narratividad es el principio organizativo de la realidad social y del actuar humano cotidiano[39]. Tal concepción del sujeto permite reinterpretar la idea de la identidad (del yo) como una “identidad narrativa”. Vivimos en y a través de relatos. Los individuos se generan una imagen de sí mismo (autoconcepto) que los da sentido y orienta en sus actuaciones. Los relatos son “habitaciones”: ellos conjuran mundos. Conocemos el mundo solo a través de nuestros relatos[40] que tienen una función constituyente. El mundo es un conjunto de partes heterogéneas: patchwork infinito.

El sujeto posmoderno es un sujeto transitivo, flexible y móvil[41], determinado por la pluralidad. La identidad transversal es capaz de transitar entre las diversas construcciones de la identidad[42]; es un sujeto múltiple. La “multi personalidad” es la nueva forma para navegar al borde del caos y vivir la simultaneidad. El sujeto deviene en un “kaospilot”.

Para K. Gergen, la personalidad “collage” es “un camaleón social” que toma en préstamo continuamente fragmentos de identidad de cualquier origen y los adecua a una situación determinada”[43]. El poeta árabe Sami Ma´ari formuló de forma bella la idea de la personalidad “pastiche”: “Las identidades sin entidades muy complejas, llenas de tensión, contradictorias e incongruentes. El único que tiene un problema de identidad es el que afirma poseer una identidad simple, neta y bien definida”[44].

En vez de partir de la pregunta psicoanalítica del “¿quién soy?”, el individuo se plantea ahora “¿quién quiero llegar a ser?”. La identidad como un proceso de cambios permanentes. El yo deviene en un yo mudable, un yo múltiple. Jean Baudrillard sugiere hablar del “sujeto fractal”,  un sujeto que “se descompone en una multiplicidad de pequeños egos semejantes que están proliferando cuasi a nivel embrional ocupando su entorno a través de la división permanente”[45]. La persona es concebida como “una multiplicidad de subpersonalidades”, “una pluralidad de posibilidades existenciales”, o como un “being” en permamente diálogo con otros”[46]

En la novela El transformista de Hari Kunzru, el protagonista Pran Nath es un joven hindú rico y malcriado, hijo de un funcionario británico, que está atrapado, por nacimiento, entre dos culturas y estilos de vivir distintas. El protagonista toma diferentes identidades. Se reinventa a sí mismo permanentemente. ¿Quién es el transformista? Candidato a eunuco en un principado indio, hijo adoptivo de un misionero, camaleón de los barrios bajos de Bombay o estudiante en Oxford, el protagonista consigue adoptar todas las personalidades[47]. El transformista es una excelente reflexión sobre acerca de la identidad construida.


Al trasladarnos al mundo posmoderno, la finalidad de la vida es sustituida por el `pastiche´”, señala Gergen[48]. En Patchwork Girl, Shelley Jackson aborda el tema de los sujetos e identidades posmodernas y reconstruidas[49]. En esta “novela hipertexto”, se construye la identidad femenina a partir del concepto del collage, es decir, del estilo-mosaico del hipertexto. La identidad del yo se construye similar al coser una prenda con muchas partches de diferente procedencia – patchwork. El sujeto posmoderno no es un sujeto mimético, sino capaz de distanciamiento, elección y modificación[50]. “La “mutabilidad del yo” se expresa de forma ejemplar en las obras de Cindy Sherman. En sus muestras de “autorretratos”, Sherman asume diferentes identidades de mujer. En una sociedad pastiche” son “numerosas y muy variadas las invitaciones a una reconstrucción ilimitada del yo libre de toda culpa[51].

Desde el inicio de su carrera en los años ochenta, el ícono pop Madonna  ha vivido todos los diferentes estados del yo: el “material girl” platinado, la copia de Marilyn, la diosa sexy, la garçonete andrógina, la prácticante de yoga esotérica y, y al fin y al cabo, la madre y esposa entusiasta. Madonna como obra de arte total.

La realidad deviene en un campo de juego, de simulación y virtualización, y con eso es susceptible de ser descrito en formas diferentes. El hombre se convierte en un creador, un “animal fingens”, en un esteta. K. Gergen describe este giro epistemológico desde lo moderno a lo posmoderno con la diferencia Totalizing discourse vs. The free play of being[52]. Jacques Derrida habla de la “afirmación alregre del juego del mundo” y J. Culler del “juego libre del sentido”[53].

El concepto de “antropología poética”[54] se refiere precisamente a la idea del sujeto poético. J.P. Sartre desarrolla el modelo de “una auto-poética de la vida cotidiana” según el que el sujeto se “autocrea”[55]. Poesía como poiesis. La poiesis, la capacidad de producir, se refiere a la “subjetivización creativa” que se reinventa y se “autoproduce”. El “juego” es un estado estético en que conjuegan la sensbilidad y la razón y permite un desarrollo del sujeto como “puesta en escena estética del mundo vivencial”[56]. Fare mondi.

La vida es esencialmente “abierta”. El sujeto no es “un ser prefabricado”, sino un “diálogo inconcluso con un sentido polifónico en proceso de formación, de modo que la subjetividad jamás esta concluida como una”[57]. El sujeto es un flujo dinámico múltiple de “subjetivación”[58]. La heteroglosia de la subjetividad es la línea de fuga para liberarnos. “Dentro de mí no existe el alma como una totalidad de valores ya dados y existente en mí”[59]. La “heteroglosia” es una constante de la vida social que se opone a las fuerzas homogeneizantes. Las subjetividades posmodernas son heterogéneas y multidimensionales; son “ensamblajes heterogéneas”.

MULTIVERSO. SIMULTANEIDAD DE MUNDOS INCOMPOSIBLES

We are in the epoch of simultaneity: we are in the epoch of yuxtaposition[60]. A causa de la existencia de una tecnología de interconexiones infinitas (Internet/ciberespacio), el multiverso deviene en universal. Es un mundo red acronológico y simultáneo. Hay tiempos plurales. Es un lugar donde se “despotencia lo actual y libera la potencialidad de lo virtual”[61]. Internet permite modelar y poner en escena el yo múltiple, las biografías virtuales. Vivimos en mundos paralelos, en un multiverso. Las biografías virtuales son alternativas de vida. Nuestra vida deviene en “objeto de estudio y de ensayo”[62].

Ahora las exprexiones de la vida, las emanaciones del sujeto, pueden ser registradas, traspasadas y modeladas infinitamente. “Detrás de la realidad cotidiana existe un mundo pre-ontológico de la virtualidad en la cual la misma persona (…) `experimenta´ con diferentes escenarios”[63]. Debido a sus efectos sobre la realidad, las biografías virtuales son más que posibles. En el mundo de la virtualidad se encuentra lo que no es; lo que aún no se ha materializado. Pre-ontológicamente son sucesos que aún permanecen en “la sala de espera de las posibilidades”.

En la epoca de la simultaneidad, las incomposibilidades (inkompossibilia) forman parte del mismo “mundo abigarrado”[64]. El “laberinto del tiempo” en el cuento ficticio Jardín de los Senderos que se Bifurcan (video en http://www.youtube.com/watch?v=Wx4yNqIkPJY ) de Jorge Luis Borges es un modelo para la coexistencia de incomposibilidades. El “palacio de cristal” en la Theodizee de Leibniz es una metáfora para variantes de sucesos que Borges denomina “bifurcaciones”[65]. Bifurcaciones son ramificaciones en el tiempo. Aquí la imagen tiempo ya no es la del tiempo cronológico, sino la del tiempo acronológico.

Para Gilles Deleuze, la inmanencia es la realidad misma en el sentido de la relación fundamental entre la virtualidad y la actualidad. Todo objeto tiene dos partes inseparables, una virtual y otra actual. Los dos planos de lo real en los que la vida despliega siempre actualizaciones novedosas. El término opuesto a lo actual sería lo virtual. “Virtual” (virtualis) es una fuerza que no existe físicamente y, sin embargo, tiene efectos sobre la realidad. El sujeto es una positividad inmanente porque es pliegue imprevisible de virtualidades. Deleuze da a la zona de intercambio entre lo dado y lo que no lo es el nombre de “cristal del tiempo” o “pliegue” entre lo virtual y lo actual. La inmanencia es pura coalescencia de todos los mundos reales, posibles e imposibles.

La vida es un mundo de infinitas narraciones y ficciones, de Milles Plateaux[66]. La identidad del yo pierde su esencialidad para “abrirse” en la multiplicidad de accidentes y de percepciones. En la pelicula Corre, Lola, corre, Lola tiene múltiples vidas, existe en múltiples presentes. En el El jardín de Borges, el sinólogo Stephen Albert describe el plan de Ts´ui Pens, de diseñar múltiples futuros que “proliferan y se bifurcan”. En su obra, todos los desenlaces ocurren; cada uno es el punto de partida de otras bifurcaciones. El Jardín de Borges se compone de un espacio red surcado por mundos conectados entre sí que modifica el espacio limitado al expandirse ilimitadamente. El “jardín” no representa un tiempo uniforme, absoluto, sino infinitas series de tiempos, una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esta trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades[67]. Los caminos se encuentran atravesados por infinidad de otras vías, otros senderos, que se bifurcan hasta el infinito.

El nuevo estilo de vida consiste en la experiencia de una bifurcación de cadenas de acontecimientos y biografías[68]. Sartre enfatiza la teatralidad del “proyecto de vida”. La conciencia de biografías virtuales halla su expresión en peliculas que experimentan con mundos paralelos y variantes de vida: El Azar y La doble vida de Verónica de Kieślowski, Corre, Lola, corre de Tom Tywker, Sliding Doors de Peter Howitt y El año pasado en Marienbad[69].

SUJETO NÓMADE. POR LA SENDA DEL NOMADISMO

Rosi Braidotti se declara “sujeto nómade”. Nació en Italia, creció en Australia y estudió en París. Braidotti nos propone una nueva subjetividad del hombre. El “sujeto nómade” es una “configuración teórica”, se refiere a una forma de pensamiento que señala una salida alternativa a la lógica dualista, dominante. La noción nómada traza un itinerario intelectual y existencial.

El proyecto nómade supera el paradigma moderno y nos permite salir de las configuraciones excluyentes, vinculando cuerpo y mente por una serie de transiciones y relaciones. El sujeto nómade se caracteriza por tener “una identidad fluida, cambiante, sin fronteras, abierta a nuevas posibilidades y con una gran potencial para designar y redefinir cosas”[70]. Similar a un rizoma que es una raíz que no empuja en una forma rectilínea pero de varios lados, la identidad nómade representa “una forma de resistencia polìtica a las visiones hegemónicas y excluyentes de las subjetividades”[71]. El modo rizomático expresa una forma de pensamiento lateral, opuesta a las ramificaciones verticales, de los arboles occidentales del conocimiento. Sustraer lo único de la multiplicidad a constituir. ¡E pluribus plurum! Una conciencia nómade pone énfasis en las diferencias y la diversidad. Se trata de la pluralidad en un sentido auténtico.

El sujeto posmoderno es algo que se concibe a sí mismo como híbrido, como algo que siempre se está desplazando entre lo propio y lo ajeno y, por lo tanto, arraigado y a la vez desarraigado[72]. Es un sujeto en permanente estado de oscilación. Sujeto oscilador…

La identidad nómada está “hecha de transiciones”[73]. Ser nómade implica estar en tránsito de una identidad a otra. Es una combinación de cuerpo y mente en una serie de “transiciones intensivas e intransitivas”. El nomadismo “resiste a establecerse en los modos socialmente codificados de pensamiento y conducta”[74]. El nómade es transgresor de fronteras, tiene múltiples carnets de identidad.

El sujeto nómade tiene identidades múltiples, incompletas y fragmentadas. La figura del nómade es un sitio de conexiones múltiples. Según el proyecto epistemológico del nomadismo, “la corporización del sujeto, no debe entenderse ni como una categoría biológica ni como una categoría sociológica, sino más bien como un punto de superposición entre lo físico, lo simbólico y lo sociológico”[75].

Este pensamiento figurativo supone una interconectividad, un flujo de conexiones, unas transiciones entre estados o experiencias, una “afirmación de fronteras fluidas, (una) práctica de los intervalos, de las interfaces y de los intersticios”[76]. El estilo de nomadismo tiene las características de la transdisciplinariedad que se expresa en el cruzamiento de fronteras, en el bricolage y en la desterritorialización, y en la mezcla de las voces de habla. El sujeto nómade renuncia a cualquier pureza lingüística o étnica. Es un cyborg.


HIBRIDACIÓN. LA TECNOLIBERACIÓN  O EL PROYECTO CYBORG. PENSAR LA TÉCNICA COMO UN MODO DE SER

El mundo posmoderno es acoplamiento y despliegue. Acoplamiento significa “desplegar un movimiento inverso”, establecer una lógica de envoltura que reconstruye nuevas mapas cognitivos[77]. El pliegue actúa como “envoltura”. Todo se desenvuelve en torno a puntos de inflexión, pliegues y despliegues que rompen la continuidad, imponiendo tensiones y haciendo irrumpir las singularidades[78]. El acto de replegarse es un acto de envolverse en sí mismo. Ambos movimientos se im(pli)can. Pli significa “pliegue”. El elemento envolvente es el individuo. Es el sujeto que envuelve, que implica. Con eso, el sujeto y el objeto y demás categorías binarias terminan por desaparecer analíticamente.

La obra surrealista zapato-pie de René Magritte expresa de forma exjemplar el concepto de envoltura. El pintor pone en entredicho la división del sujeto y del objeto y muestra el juego entre el hombre y su propio cuerpo[79]. Con eso se cuestiona la distancia que establece la lógica funcionalista entre el hombre y su propio cuerpo[80].

Zapato-pie, René Magritte

La ontología moderna se fundó sobre “entidades cerradas”, como por ejemplo, sujeto-objeto, sustancia, identidad, causalidad linear. Señalaba la diferencia taxativa de un mundo exterior analizable y objetivable por un sujeto conciente de esa posibilidad de captura que termina categorizando el mundo a partir de esta distancia”[81]. El acoplamiento de sujeto y objeto provoca la “implosión” de la lógica moderna.

La lógica del pliegue subvierte los grandes modelos binarios o relatos de profundidad de la modernidad: el modelo dialéctico de la esencia y la apariencia (conceptos de ideología y falsa conciencia); el modelo freudiano de lo latente y lo manifiesto y de la represión; el modelo existencial de la autenticidad y la inautenticidad (alienación versus desalienación); y la gran oposición semiótica entre significante y significado[82]. Se trata de la superación de las dicotomías clásicas a favor de una filosofía de la coexistencia, del híbrido “no sólo sin también” (ambos a la vez)[83].

El despliegue de la hibridez constituye una de las características de las sociedades posmodernas. Con la globalización crece “la posibilidad de los encuentros de diversos espacios socio-culturales entre sí, con lo cual la hibridación, como operación social se vuelve recurrente”[84]. Lo híbrido, el mestizaje rompe con el ordenamiento estable y ofrece nuevos paradigmas del movimiento al borde de las fronteras. El fenómeno del acoplamiento hace que se encuentran y se topan, por afinidad, heterogeneidades diversas. La hibridación designa a los procesos socio-culturales en que “estructuras o prácticas discretas, que existían en forma separada, se acoplan y se combinan para desplegar nuevas operaciones socio-culturales”[85]. Lo híbrido no es idéntico a simbiosis, sino se refiere más bien al hecho de “la compenetración que significa una atracción y expulsión mutua y que se encuentra en un permanente proceso del intercambio y del interrelacionarse el uno con el otro, la différance”[86]. La hibridez representa un movimiento nómada: “Es un movimiento recodificador e innovador entre dos componentes socio-culturales que se encuentran y se acoplan separándose de las prácticas anteriores por la recombinación fluida del código”[87].

Lo híbrido es la materialización de lo heterógeno. En las culturas híbridas, el ideal de lo natural es reemplazado por una naturalidad artifical o una artificialidad natural. Los hombres devienen en cyborgs, seres híbridos[88].

¿Ya ha visto usted hoy un cyborg? ¿Lo reconocería si lo hubiera visto? La respuesta a estas preguntas encontramos en Sonoma County, Californía. Es la ciudad donde vive Donna Haraway, autora del Manifiesto Cyborg (video en http://www.youtube.com/watch?v=WDUFpPibuMs). Haraway se autoproclama cyborg, mujer replicante, ser tecnológico.

Esta famosa “cyberfeminista” encabeza un movimiento que aspira a una “alianza entre hombre, maquinaría y nueva tecnología”[89] que apunta mucho más alto que los activistas de los derechos civiles y de las mujeres. El avance exponencial de la tecnología promete liberar al ser humano de su destino biológico y dar un salto evolutivo que nos cambiará como especie[90]. El hombre sigue siendo hombre, pero trascendiéndose a sí mismo, realizando nuevas posibilidades de y para su naturaleza humana[91]. La separación dual entre lo técnico y lo creativo queda obsoleta por la alianza entre lo científico, lo político, lo filosófico, lo cultural y lo artístico.

El término cyborg  alude a la naturaleza híbrida que caracteriza al hombre al inicio de tercer milenio. La imaginería del cyborg sugiere una salida del laberinto de los dualismos del mundo moderno binario. En este nuevo actor, los binarismos asociados a los pares naturaleza-cultura y máquina-organismo empiezan a debilitarse. Para Haraway, el cyborg es “un organismo cibernético, un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad social, también de ficción”[92].

Lejos de limitarse a denunicar nuestra naturaleza cyborg como una perversión de la era tecnológica, o como la violación de una inexistente pureza humana, Haraway nos ayuda a comprender el carácter híbrido del ser humano. El Cyborg es en parte organismo y en parte artefacto tecnológico. Es sujeto de un mundo posmoderno en que las fronteras se difuminan.

El sujeto post-orgánico es un “trans_sujeto” que vive en los intersticios, las zonas de contacto, los espacios híbridos, entre las oposiciones que conforman la modernidad (mecánico/orgánico, bio/trans, animal/humano). El cuerpo cyborg es una obra de construcción, un lugar de transformaciones permanentes[93]. En el caso del cyborg, se trata de una poderosa e “infiel” heteroglosia. Somos sujetos de identidad fragmentaria y puntos de vista contradictorios[94].

La figura del cyborg plantea el reemplazo de la mimesis por la simulación, la virtualización. Con la llegada de la realidad virtual, de la world wide web, definitivamente se está reemplazando la era de los cuerpos naturales por sus simulacros artificiales. Los cyborgs son “cuerpos fluídos”, sujetos oscilantes, híbridos. Son seres etéreos, border crosser, seres fronterizos. El concepto de cyborg permite reconocer nuestra impureza individual, pues que “ya no existen objetos, espaciosos cuerpos sagrados por sí mismos”[95]. La modalidad temporal propia de los cyborgs es la condensación, la fusión y la implosion. El cyborg es una especie de yo individual, posmoderno, desmontado y vuelto a montar[96].

La inmanencia puede ser pensada como “océano infinito” en el que nos bañamos. Todo está plegado. Lo actual, el presente, crece en lo virtual y es desbordado por él, como posibilidad de un tiempo por venir. El mundo de las cosas es un mundo de “universal ondulación”[97]. Experimentum Mundi.

Rizosfera. Todo se pliega.

El cosmos es, como consideraba Paul Klee, un “dinamismo sin comienzo ni fin”.

No nos interesan la genealogía, ni las filiaciones, sino la propagación, (…) las resonancias, las mutaciones (…) devenir intenso, devenir cyborg, devenir imperceptible (…).

http://rizomas.blogspot.com/2005_09_01_archive.html


[1] Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Heidelberg (Alemania Federal). Docente de programas posgrados en Universidad UNIACC, Universidad Central de Chile, Universidad Alberto Hurtado, Escuela de Gestión Europea y Universidad Nacional de Quilmes (Buenos Aires). Dirección de contacto: rfriedmann@mi.cl

[2] Heuser, U.J. (1996). Tausend Welten: Die Auflösung der Gesellschaft im digitalen Zeitalter. Berlin: Berlin Verlag

[3] Bretz, H. (1988). Unternehmertum und fortschrittsfähige Organisation. Wege zu einer betriebswirtschaftlichen Avantgarde, München, p. 148

[4] Berger, P. (1984). Does Sociology still make sense? En. Schweizerische Zeitschrift für Soziologie, I, pp. 3-12

[5] Martínez, F. (2003).La Posmodernidad como Implosión, Acoplamiento y Envoltura: Estética de Surrealismo y Cyborg. En. A Parte Rei. Revista de Filosofía. No. 30

[6] Welsch, W. (1988). Wege aus der Moderne. Schlüsseltexte der Postmoderne-Diskussion, Weinheim; Bretz, H. (1988). Unternehmertum und fortschrittsfähige Organisation. Wege zu einer betriebswirtschaftlichen Avantgarde, München, p. 148

[7] Bermejo, D. (2005). Posmodernidad: Pluralidad y Transversalidad. Barcelona: Anthropos

[8] Engelhardt, M. (2008). Deleuze als Methode. Ein Seismograph für theoretische Innovationen. München: Wilhelm Fink Verlag.

[9] Haraway, D. (1999). Las promesas de los monstruos: Una política generadora para otros inapropiados/bles”. En Política y Sociedad. 30., p. 121

[10] Linstead, S.y Pullen, A. (2005). Fluid identities and ungendering the future. En. Linstead, St.; Pullen, A. (eds.). Organization and Identity. New York: Routledge, p. 293

[11] Deleuze, G. (1968). Différance e répétition. P.U.F., p. 310; Deleuze, G. y Guattari, F. (1987). A Thousand Plateaus: Capitalism and Schizophrenia. University of Minnesota Press, p. 161

[12] Muriel, D. (2005) (In) transibilidades hacia la sociedad del conocimiento: una lectura crítica de la producción sociológica moderna, en: CONfines, 1/2, p. 20

[13] Foucault, M. Of other spaces. Diacritics. No. 16. 1986

[14] Calabrese, O. (1999).La Era Neobarroca. Barcelona: Editorial Cátedra. Colección Signo e Imagen

[15] Welsch, W. (1993). Unsere postmoderne Moderne. Berlin, p.12

[16] García Selgas, F. (2000). Vías para una teoría social crítica en la postmodernidad. En. Tropelías. Revista de Teoría dela Literatura y Literatura Comparada. Universidad de Zaragoza. España. No. 11, p.2

[17] Citado en Ballesteros, J. (1989). Postmodernidad: decadencia o resistencia. Madrid: Editorial Tecnos, pp. 35-36

[18] McCloskey, D. (1994). Knowledge and Persuasion in Economics.CambridgeUniversity Press, pp. 64-65

[19] Deleuze, G. (1989). Bergson zur Einführung, Hamburg; Heyer, S. (2000). Deleuzes & Gutattaris Kunstkonzept. Ein Wegweiser durch Tausend Plateaus, Passagen Verlag. Wien, p.31

[20] Morín, E. (1998). Introducción al Pensamiento Complejo. Barcelona: Gedisa editorial, p. 30

[21] Lyotard, J.-F (1994). Das postmoderne Wissen. Ein Bericht, Wien, p. 91

[22] Muriel, D. (2005). Op.cit., p. 20

[23] Gödel, K. (1981). Discusión sobre la fundamentación de la matemática. En. Obras completas, Madrid: Alianza Madrid

[24] Varela citado en Friedmann, R. (2004). Gestión y Organización de Empresas en el Siglo XXI. Santiago: RIL Editores, p. 234

[25] Lidia Prato, N. (2007). Jalfen (o la pasión de pensar). Extraído el  2 de julio de 2007, de la World wide web: http://www.fernandopeirone.com.ar/Lote/nro049/pasion.htm; Jalfen, L. (1996). Las tramas del Mundo. Buenos Aires: Galerna

[26] Gerken, G. (1994). Die fraktale Marke. Eine neue Intelligenz der Werbung. Düsseldorf: Econ Verlag,  p. 112

[27] Gerken, op.cit.

[28] Gerken, op.cit., p. 66

[29] Gerken, op.cit., p. 77

[30] Gerken, op.cit., p. 110

[31] Lyotard, J.-F., op.cit., p. 91

[32] Goodman, N. (1984). Weisen der Welterzeugung, Frankfurt, p. 10

[33] Hassan, I. (1987). The Postmodern Turn. Essays in Postmodern Theory. The Ohio State University Press

[34] Deleuze, G.; Guattari, F. (1987). Op.cit.

[35] Welsch, W.: Unsere postmoderne Moderne, op.cit., p. 4

[36] Welsch, W. (1988). Postmoderne – Pluraliät als ethischer und politischer Wert, Köln, pp. 24-26

[37] Rodriguez de Rivera, J. (2010). Policontexturalidad. Extraído el 22 de julio de la world wide web: http://policontexturalidad.blogspot.com/2007/07/policontexturalidad. html

[38] Ver el cuarto capítulo, De la utopía a la heterotopía, en, Vattimo, G. (1992). Die transparente Gesellschaft, Wien, pp. 85-101

[39] Vaassen, B. (1996). Die narrative Gestalt(ung) der Wirklichkeit. Wiesbaden: Vielweg, p. 231

[40] Mair, M. (1988). Psychology as Storytelling. En. International Journal of Personal Construct Psychology, vol. 1, p.127

[41] Welsch, W. (1992). Subjektsein heute. Zum Zusammenhang von Subjektivität, Pluralität und Transversalität, en: Studia  Philosophica, 51, p. 173

[42] Ibidem, p. 847

[43] Gergen, K.J. (1991). The Saturated Self: Dilemmas of Identity in Contemporary Life,New York, p. 211

[44] Gergen, op.cit., p. 217

[45] Baudrillard, J. (1991). Aisthesis. Wahrnehmung heute oder Perspektiven einer anderen Ästhethik, Leipzig, p. 252

[46] Rowan, J.; Cooper, M. (1999). The Plural Self. Multiplicity en Everyday Life. London: Sage Publications

[47] Kunzru, H. (2002). El transformista, Madrid: Alfaguara Santillana

[48] Gergen, op.cit., p. 238

[49] Jackson, S. (1995). Patchworl Girl, Eastgate Systems. Extraído el 22 de Julio de 2011, de la world wide web: http://www.eastgate.com/catalog/PatchworkGirl.html ; Ver también, http://collection.eliterature.org/1/works/jackson__my_body_a_wunderkammer/index.html

[50] Welsch, W. (1989). Vernunft heute – Inmitten ihrer Kritik, Stuttgart, pp. 843ff.

[51] Gergen, op.cit., p. 212

[52] Gergen, K., op.cit., p. 245

[53] Culler, J. (1988). Dekonstruktion. Derrida und die poststrukturalistische Literaturtheorie, Reinbeck: rororo, p. 149

[54] Kamper, D. (1981). Zur Geschichte der Einbildungskraft, München, pp. 255ff.

[55] Zimmermann, R. (1988). Imagination und Katharsis. En. König, T. (eds.). Sartre, Ein Kongreß, Reinbeck, pp. 109, 117, 125

[56] Belgrad, J. (1992). Identität als Spiel. Eine Kritik des Identitätskonzepts von Jürgen Habermas. Opladen: Westdeutscher Verlag, p. 197

[57] Bajtín, M. (1982). Para una Reelaboración del Libro sobre Dostoievksi, en: Bajtín, M.M.: Estética dela Creación Verbal, México: Siglo XXI, p. 340

[58] Gardiner, M. (1992). The Dialogics of Critics. M.M. Bakhtin and the Theory of Ideology,London: Routledge; Holquist, M. (1994). Dialogism: Bakhtin and his World,London: Routledge

[59] Bajtín, M. (1982). Autor y Personaje enla Actividad Estética. En. Bajtín, M.. Estética dela Creación, México, Siglo XXI, p. 93

[60] Foucault, M. (1967). Of  Other  Spaces. Heteropies. Extraído el 25 de agosto de 2011, de la world wide web: http://webcache.googleusercontent.com/search?hl=es&q=cache:mgMzxr2ou0YJ:http://foucault.info/documents/heteroTopia/foucault.heteroTopia.en.html+simultaneity+foucault&ct=clnk

[61] Lommel, M. (2011). Im Wartesaal der Möglichkeiten. Lebensvarianten in der Postmoderne. Köln: Herbert von Harlem Verlag, p. 123

[62] Lommel, Op.cit., p. 168

[63] Zizek, S. (2001). Die Furcht vor echten Tränen: Krzysztof Kieslowski und die “Nahtstelle“. Berlin, p. 89

[64] Deleuze, G. (1996). Die Falte. Leibniz und der Barock, Frankfurt/M., p. 135

[65] Lommel, M. (2011). Op.cit., pp. 61-62

[66] Deleuze, G.; Guattari, F. (1987). Op.cit.

[67] Deleuze, G. (2000). Op.cit.

[68] Lommel, Op. cit., p. 86

[69] Ibidem

[70] Mojzuk, M. (2005). Nómadas, Cyborgs y Vampiros. Extraído el 23 de julio de 2011, de la World wide web: http://www.emede.net/textos/martamojzuk/multiculturalismo.html

[71] Braidotti, R. (2000). Sujetos Nómades. Madrid: Paidós, p. 59

[72] Puff, M. (2004). Postmoderne & Hybridkultur, Wien: Passagen Verlag, p. 246

[73] Braidotti, op.cit., p. 57

[74] Ibidem, p. 31

[75] Ibidem, pp. 29-30

[76] Ibidem, p. 34

[77] Jameson, F. (2001). Teoría dela Postmodernidad. Madrid: Editorial Trotta, p. 131

[78] Deleuze, G. (1996). Die Falte. Leibniz und der Barock, Frankfurt/M.

[79] Baudrillard, J. (1999). Crítica de la economía política del signo, Editorial Siglo XXI, Madrid, p. 236

[80] Ibidem, p. 237

[81] Martínez, F. (2004). Acoplamiento e Hibridación en el clima cultural de Posmodernidad. En. Revista A Parte Rei, no. 35 p.8. Extraído el 22 de julio de 2011, de la World wide web: http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/pablo35.pdf

[82] Jameson, F. (2001). Teoría dela Postmodernidad. Editorial Trotta, Madrid, p. 34

[83] Puff, M. (2004). Postmoderne & Hybridkultur, Passagen Varlag, p. 36

[84] Martínez, op.cit., p. 6

[85] Ibidem, p. 6

[86] Ibidem

[87] Ibidem, p. 6. El fenómeno de la hibridación impide cualquier pretención de desarrollar identidades “puras” o “auténticas”, sean éstas hegemónicas o no. “No se puede decir dónde terminan los británicos y dónde empiezan sus colonias, dónde empiezan los españoles y dónde empiezan los latinoamericanos y dónde los indígenas”, señala Clanclini. Clanclini, N. (1995). Consumidores y ciudadanos. México: Grijalbo, pp. 123-124

[88] Ibidem, p. 37

[89] Kunzru, H. Yoy are a Cyborg?. Wired. Extraído el 22 de Julio de 2010, de la world wide web: http://www.wired.com/wired/archive/5.02/ffharaway_pr.html

[90] Haraway, D. (1995). Ciencia, Cyborgs y Mujeres.La Reinvención dela Naturaleza, Madrid, Cátedra, p. 256

[91] Best,St.; Kellner, D. (2001). The Postmodern Adventure. Science, Technology and Cultural Studies at the Third Millennium, Routledge,London

[92] Haraway, D. (1995), op.cit., 1995, p. 321

[92] Ibidem,, p. 253

[93] Ibidem, p. 72

[94] Haraway, D., op.cit., p. 321

[95] Ibidem, p. 278

[96] Haraway, D. (1997). Modest_Witness@Second_Millennium.FemaleManã_Meets_OncoMouseä. Feminism and Technoscience.New York: Routledge, p.14

[97] Deleuze, G.  (1996). Cinéma 1. L´Image-mouvement. Minuit. Paris, p 86

Comentarios

Un comentario en “El posmodernismo o la pasión de pensar

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