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Educación, Entrevistas, Sociedad, Tecnología

Carver Mead: una economía con innovación y corazón

Fuente de la imagen: Fundación BBVA.

Por Marcelo Cid Carreño.

Recientemente fue noticia, al ser galardonado, en enero de 2012, con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, en la categoría de Tecnologías de la Información y la Comunicación. Sin embargo, ya en la década de 1970 era una de las personalidades más importantes de Silicon Valley.  Por ejemplo, fue el primero en predecir que los chips contendrían millones de transistores, en español simple, lo que determina el funcionamiento de los dispositivos electrónicos, como computadores, celulares y reproductores de DVD.

Su nombre es Carver Mead.

Es difícil resumir la importancia de este hombre nacido en Bakersfield, California, en 1934.

Mead es investigador, inventor y educador. Doctor en ingeniería electrónica y profesor emérito del Instituto de Tecnología de California (Caltech). En 2002, el  entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, le confirió la Medalla Nacional de Tecnología, por sus contribuciones “pioneras” en el campo de la microelectrónica. Posee más de 50 patentes tecnológicas y ha desarrollado sus propios planteamientos en el ámbito económico, además de proponer la integración del electromagnetismo y la física cuántica en una disciplina.

En enero de 2006, el académico visitó Chile, con motivo de un ciclo de conferencias organizadas por el Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile. En la ocasión, entregó sus impresiones al autor de esta entrevista, con un discurso pausado y armónico, como si  reflexionara con suavidad cada sílaba.

Sus testimonios hoy parecen cobrar incluso mayor actualidad que entonces.*

– Usted planteó sus propias leyes para explicar la economía, ¿en qué consisten?

Las ideas centrales son que la organización ayuda a hacer mejor las cosas y que la economía no es un sistema inmutable, sino que consiste en innovar. Hoy estamos en un mundo en el que las consecuencias económicas de no hacerlo son devastadoras. General Motors es un hermoso ejemplo de una compañía que, por elegir no innovar, está en profundos problemas financieros. Ese es un caso de las consecuencias de no percatarse de que el mundo está en movimiento.

-¿Qué implica innovar?

Siempre conlleva un riesgo, porque nunca se sabe lo que vendrá. Es importante que fracasar sea socialmente aceptado. El problema es que los que copian casi siempre tienen éxito, pues se aprovechan de los errores del innovador. Aunque, por supuesto, iniciar el cambio trae beneficios, puesto que el creador siempre tendrá más práctica en su innovación.

¿Cuál es el deber de los empresarios, esto es, los responsables de administrar recursos humanos y económicos?

Creo que deben proporcionar una profunda motivación en cada ser humano. El cambio siempre es visto de dos maneras: como una oportunidad, pero también con temor, con miedo al futuro, miedo a la incertidumbre, miedo al cambio. Además, cada uno de nosotros tenemos nuestras propias respuestas al cambio. Pero, si miramos la historia de la humanidad, aunque en ésta ha existido mucho tumulto, nuestra actual sociedad tecnológica es más humana y compasiva de lo que, por ejemplo, eran los españoles cuando llegaron a Chile.

-¿Por qué?

Aunque ha habido recaídas en comportamientos más bárbaros, a mi parecer la mejor tecnología que ha existido es Internet, porque nos convierte en un solo mundo. Es imposible tener la posibilidad de la guerra cuando estás en contacto con la gente de otros países. Aún no llegamos a ese nivel, pero hay una enorme razón para tener esperanza en el futuro.

Fuente de la imagen: Fundación BBVA.

-En sus estudios, usted afirma que los empresarios más exitosos no son los que buscan dinero, sino contribuir. ¿América Latina encaja en esta categoría?

No conozco mucho la realidad latinoamericana, pero creo que siempre existen estos dos tipos, los que quieren dinero y los que quieren contribuir. A todo el mundo le gustaría ser independiente, para tener la libertad de buscar las cosas que uno piensa son las importantes. Muchas personas, como yo, vienen de familias pobres, y les gustaría no seguir en ese nivel de pobreza, además de tener suficientes recursos para vivir cómodamente.

Aunque existen los dos niveles, los que buscan dinero y los que buscan contribuir, también he conocido gente que vivía motivada sólo por el deseo del dinero y, un día, producto de alguna fuerte experiencia personal, reevaluaron su vida y terminaron cambiando su nivel de contribución. He encontrado que universalmente existe en la gente el deseo de hacer del mundo un lugar mejor. Eso, frecuentemente, en los negocios emerge más tarde, cuando se dan cuenta de que el éxito que buscaban no tenía mayor significado. Como estamos en situaciones límite, el lado de nosotros que frecuentemente ven las personas es el agresivo.

-Los sentimientos y la afectividad tienen un lugar importante en sus teorías…

Sí. Aunque hay muchos niveles de afectividad. Parece que existe algún grado de comprensión de que hay una oportunidad de ser más afectuosos. Ese es el tipo de ambiente en el que algo puede florecer, cuando las personas realmente llenan su necesidad de que algo sea hecho de una manera más afectiva. Esto, por supuesto, es el comienzo para cualquier posible mejora.

-En el aspecto educativo, ¿cómo deberían los profesores hacer su tarea y cómo deberían hacerlo los estudiantes?

No tengo una regla general, pero considero que es muy importante cuestionar el supuesto de que se sabe qué es lo importante que aprendan los estudiantes, porque muchas veces se enseña lo que no se debe. Creo que ahora el alumno está aprendiendo que la educación es el comienzo del proceso educativo, en vez del final de éste. Estimo que ese concepto es totalmente diferente del antiguo, el que consistía en aprender y ejercer. Yo veo la educación como el comienzo de un proceso para toda forma de vida. Pienso que es muy importante para los estudiantes que sean tratados de esa manera. Parte del aprendizaje es crear las expectativas en ellos, porque en las universidades se aprende cómo aprender, no sólo memorizar materias.

* Entrevista publicada originalmente en la edición del “Diario Financiero” correspondiente al 11 de enero de 2006.

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